Capítulo VI
VI Cuando arrancó á andar el simón, la señora gritó á su hijo, que iba en el pescante: «Da las señas de Rita Pardo.» Rogelio obedeció, pero así que llegaron á la fea calle del Pez, donde vivía la señora del ingeniero, saltó á abrir la portezuela y dijo: --No subo. Para esos informes que vas á tomar no me necesitas. --¿Y á dónde te vas ahora? --Por ahí,--respondió no sin alguna sequedad el…
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