Capítulo V
V --Mamá, aquí te traen una amorosa epístola. --¿Esta chica? --Sí, señora... De las señoritas de Romera. --A ver, venga. Puede que sea cosa de despachar acto continuo. Pero apenas hubo roto el sobre, la señora se echó á reir. --¡Qué chiflada estoy! Sin mis gafas... Rapaz, lee tú. Desplegó Rogelio la misiva, y ahuecando la voz, comenzó así: --«Alta y poderosa y sobajada señora; si la vuestra…
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