Capítulo XX
XX Y en efecto, ni veinticuatro horas tardó la madre en arreglarle á su hijo una entrevista con la rival de Esclavitud. El punto de cita fué en la propia morada de la susodicha rival, morada obscura y que olía medianamente, como suelen oler todas las habitaciones de gente de su laya; por lo cual, para que Rogelio se enterase bien del talle y porte de su nuevo quebradero de cabeza, hubo que sacarle…
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