ESCENA VI
ESCENA VI LUCRECIA, GENARO ( Vese siempre en el compartimiento á Rustighello, inmóvil detrás de la puerta secreta. ) LUCRECIA.--¡Genaro! ¡Estáis envenenado! GENARO.--¡Envenenado, señora! LUCRECIA.--¡Envenenado! GENARO.--Habría debido conocerlo, habiéndome escanciado vos el vino. LUCRECIA.--¡Oh, no me agobiéis, Genaro! No me quitéis las pocas fuerzas que me quedan, de las cuales tengo necesidad aún…
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