Libros / Poesías completas / Capítulo 121
CXXIII
CXXIII Una noche de verano --estaba abierto el balcón y la puerta de mi casa-- la muerte en mi casa entró. Se fué acercando a su lecho --ni siquiera me miró--, con unos dedos muy finos, algo muy tenue rompió. Silenciosa y sin mirarme, la muerte otra vez pasó delante de mí. ¿Qué has hecho? La muerte no respondió, Mi niña quedó tranquila, dolido mi corazón. ¡Ay, lo que la muerte ha roto era un hilo entre los dos!
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