Capítulo III
III —Hoy te retrasaste un poco, chico—dijo Víctor a Augusto—, ¡tú, tan puntual siempre! —Qué quieres... quehaceres... —¿Quehaceres, tú? —Pero ¿es que crees que sólo tienen quehaceres los agentes de bolsa? La vida es mucho más compleja de lo que tú te figuras. —O yo más simple de lo que tú crees... —Todo pudiera ser. —¡Bien, sal! Augusto avanzó dos casillas el peón del rey, y en vez de tararear…
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