Capítulo XXIX
XXIX Todo estaba dispuesto ya para la boda. Augusto la quería recojida y modesta, pero ella, su mujer futura, parecía preferir que se le diese más boato y resonancia. A medida que se acercaba aquel plazo, el novio ardía por tomarse ciertas pequeñas libertades y confianzas, y ella, Eugenia, se mantenía más en reserva. —Pero ¡si dentro de unos días vamos a ser el uno del otro, Eugenia! —Pues por lo…
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