Capítulo III
III Aquella asamblea de sonámbulos se despertaba y alborozaba al entrar Rogelio, quien, por las tardes, antes de salir á pié ó en coche, acostumbraba dejarse ver en la tertulia, riendo mucho de lo que ocurría en ella, pero sin malicia, con travesura de chico mimado. Habíale puesto de mote Inútil Club ; á Candás, por su calva amarilla y enorme, le llamaba Laín Calvo ; y al afeitado y galante señor…
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