Canto Décimo Séptimo
CANTO XVII VUELTA DE TELÉMACO Á ÍTACA 1 Así que se descubrió la hija de la mañana, la Aurora de rosáceos dedos, Telémaco, hijo amado del divinal Ulises, ató á sus pies hermosas sandalias, asió una fornida lanza que se adaptaba á su mano y, disponiéndose á partir para la ciudad, habló de este modo á su porquerizo: 6 «¡Abuelo! Voyme á la ciudad, para que mi madre me vea; pues no creo que deje el…
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