Libros / Juanita la Larga / Capítulo 18
Capítulo XVII
XVII Juanita se dejó caer desmadejada en un sillón de brazos. Juana paseaba, yendo y volviendo a largos pasos en su salita, como leona en su jaula. --¡Habráse visto--exclamaba--mayor descoco! ¡Vaya... las mantesonas, las pu...ercas! Pues si durase aún la prohibición de seda, ¿cuál de ellas la llevaría sin contrabando? Mejores hidalgas y ricashembras nos dé Dios. De seda y muy de seda iban las dos…
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