Entrá a la app →
Libros / El sombrero de tres picos
Libro + audiolibro

El sombrero de tres picos

Pedro Antonio de Alarcón

La mujer de un molinero rechaza al corregidor del pueblo, que intenta seducirla mientras su marido anda por ahí. Enredos, honor y humor en la Andalucía del siglo XIX.

Escuchá gratis: I. De cuándo sucedió la cosa
Narración humana (LibriVox).

Leé gratis: I. De cuándo sucedió la cosa

I

DE CUÁNDO SUCEDIÓ LA COSA

Comenzaba este largo siglo, que ya va de vencida.--No se sabe fijamente el año: sólo consta que era después del de 4 y antes del de 8.

Reinaba, pues, todavía en España Don Carlos IV de Borbón; por la gracia de Dios, según las monedas, y por olvido o gracia especial de Bonaparte, según los boletines franceses.--Los demás soberanos europeos descendientes de Luis XIV habían perdido ya la corona (y el jefe de ellos la cabeza) en la deshecha borrasca que corría esta envejecida parte del mundo desde 1789.

Ni paraba aquí la singularidad de nuestra patria en aquellos tiempos. El Soldado de la Revolución, el hijo de un obscuro abogado corso, el vencedor en Rívoli, en las Pirámides, en Marengo y en otras cien batallas, acababa de ceñirse la corona de Carlo Magno y de transfigurar completamente la Europa, creando y suprimiendo naciones, borrando fronteras, inventando dinastías y haciendo mudar de forma, de nombre, de sitio, de costumbres y hasta de traje a los pueblos por donde pasaba en su corcel de guerra como un terremoto animado, o como el "Antecristo," que le llamaban las potencias del norte...--Sin embargo, nuestros padres (¡Dios los tenga en su santa gloria!), lejos de odiarlo o de temerle, complacíanse aún en ponderar sus descomunales hazañas, como si se tratase del héroe de un libro de caballerías, o de cosas que sucedían en otro planeta, sin que ni por asomos recelasen que pensara nunca en venir por acá a intentar las atrocidades que había hecho en Francia, Italia, Alemania y otros países. Una vez por semana (y dos a lo sumo) llegaba el correo de Madrid a la mayor parte de las poblaciones importantes de la Península, llevando algún número de la Gaceta (que tampoco era diaria), y por ella sabían las personas principales (suponiendo que la Gaceta hablase del particular) si existía un estado más o menos allende el Pirineo, si se había reñido otra batalla en que peleasen seis ú ocho reyes y emperadores, y si Napoleón se hallaba en Milán, en Bruselas o en Varsovia...--Por lo demás, nuestros mayores seguían viviendo a la antigua española, sumamente despacio, apegados a sus rancias costumbres, en paz y en gracia de Dios, con su Inquisición y sus frailes, con su pintoresca desigualdad ante la ley, con sus privilegios, fueros y exenciones personales, con su carencia de toda libertad municipal o política, gobernados simultáneamente por insignes obispos y poderosos corregidores (cuyas respectivas potestades no era muy fácil deslindar, pues unos y otros se metían en lo temporal y en lo eterno), y pagando un sinnúmero de contribuciones y tributos, cuya nomenclatura no viene a cuento ahora.

Y aquí termina todo lo que la presente historia tiene que ver con la militar y política de aquella época; pues nuestro único objeto, al referir lo que entonces sucedía en el mundo, ha sido venir a parar a que el año de que se trata (supongamos que el de 1805) imperaba todavía en España el antiguo régimen en todas las esferas de la vida pública y particular, como si, en medio de tantas novedades y trastornos, el Pirineo se hubiese convertido en otra Muralla de la China.

Seguí leyendo el libro completo en MyFolio →

Capítulos

  1. I. De cuándo sucedió la cosa — leelo y escuchalo gratis acá abajo
  2. II. De cómo vivía entonces la gente · con suscripción
  3. III. Do ut des · con suscripción
  4. IV. Una mujer vista por fuera · con suscripción
  5. V. Un hombre visto por fuera y por dentro · con suscripción
  6. VI. Habilidades de los dos cónyuges · con suscripción
  7. VII. El fondo de la felicidad · con suscripción
  8. VIII. El hombre del sombrero de tres picos · con suscripción
  9. IX. ¡Arre, burra! · con suscripción
  10. X. Desde la parra · con suscripción
  11. XI. El bombardeo de Pamplona · con suscripción
  12. XII. Diezmos y primicias · con suscripción
  13. XIII. Le dijo el grajo al cuervo · con suscripción
  14. XIV. Los consejos de Garduña · con suscripción
  15. XV. Despedida en prosa · con suscripción
  16. XVI. Un ave de mal agüero · con suscripción
  17. XVII. Un alcalde de monterilla · con suscripción
  18. XVIII. Donde se verá que el tío Lucas tenía el sueño muy ligero · con suscripción
  19. XIX. Voces clamantes in deserto · con suscripción
  20. XX. La duda y la realidad · con suscripción
  21. XXI. ¡En guardia, caballero! · con suscripción
  22. XXII. Garduña se multiplica · con suscripción
  23. XXIII. Otra vez el desierto y las consabidas voces · con suscripción
  24. XXIV. Un rey de entonces · con suscripción
  25. XXV. La estrella de Garduña · con suscripción
  26. XXVI. Reacción · con suscripción
  27. XXVII. ¡Favor al rey! · con suscripción
  28. XXVIII. ¡Ave María purísima! ¡Las doce y media y sereno! · con suscripción
  29. XXIX. Post nubila... diana · con suscripción
  30. XXX. Una señora de clase · con suscripción
  31. XXXI. La pena del Talión · con suscripción
  32. XXXII. La fe mueve las montañas · con suscripción
  33. XXXIII. Pues ¿y tú? · con suscripción
  34. XXXIV. También la corregidora es guapa · con suscripción
  35. XXXV. Decreto imperial · con suscripción
  36. XXXVI. Conclusión, moraleja y epílogo · con suscripción
Ver planes — en pesos, por Mercado Pago